La historia de Marianne Bachmeier es uno de los casos más conmovedores y controvertidos de la justicia penal alemana. Conocida como la «Madre Vengadora», su caso abrió un debate nacional sobre tomarse la justicia por mano propia y el dolor de una madre.

 

El Trágico Suceso (1980)

El 5 de mayo de 1980, en Lübeck, Alemania, la hija de Marianne, Anna Bachmeier, de apenas 7 años, faltó a la escuela tras una discusión banal con su madre. En el camino, fue secuestrada por Klaus Grabowski, un carnicero de 35 años con antecedentes penales por delitos sexuales contra menores.

Grabowski mantuvo a la niña retenida durante varias horas en su domicilio, donde la agredió sexualmente y, finalmente, la estranguló con una media. El hombre fue arrestado poco después tras ser denunciado por su propia prometida.

 

El Acto de Venganza (1981)

El 6 de marzo de 1981, durante el tercer día del juicio contra Grabowski, ocurrió lo impensable. Marianne Bachmeier logró introducir una pistola Beretta calibre .22 en la sala del tribunal de Lübeck.

En medio de la audiencia, Marianne se levantó, apuntó a la espalda del asesino de su hija y disparó ocho veces. Siete de los disparos impactaron en Grabowski, causándole la muerte instantánea. Según testigos, tras disparar, simplemente bajó el arma y dijo: «Lo hice por ella».

 

El Juicio a Marianne

El acto de Marianne dividió a la opinión pública de Alemania Occidental. Mientras que un sector de la sociedad la veía como una heroína que había hecho «lo que la justicia no pudo», el sistema legal debía juzgarla por asesinato.

Tras el juicio, en el que había dos jueces profesionales y dos jueces legos, se dictó Sentencia en 1983, siendo condenada por homicidio premeditado y posesión ilegal de un arma de fuego a la pena de seis años de prisión, pero fue puesta en libertad condicional después de cumplir solo tres.

 

Vida Posterior y Legado

Después de salir de prisión, Marianne intentó reconstruir su vida lejos del foco público, mudándose a Nigeria y luego a Sicilia. Sin embargo, su salud se deterioró y regresó a Alemania tras ser diagnosticada con cáncer de páncreas.

Marianne Bachmeier falleció en 1996, a los 46 años. Pidió ser enterrada en el mismo lugar que su hija Anna. Su historia ha sido llevada al cine y la televisión, planteando siempre la misma pregunta ética: ¿Es justificable tomarse la justicia por mano propia cuando el sistema falla?

 

¿En qué falló el sistema?

El fallo del sistema no se debió a un error técnico específico en el juicio, sino a la percepción social de que la justicia institucional era insuficiente frente a la gravedad del crimen.

Los puntos que alimentaron el debate sobre los fallos del sistema legal:

Antecedentes del agresor: Klaus Grabowski era un carnicero de 35 años que ya contaba con antecedentes penales por delitos sexuales contra menores antes de secuestrar a Anna.

Insuficiencia del castigo percibida: Parte de la sociedad alemana consideró que el sistema no garantizaba una retribución proporcional al dolor de una madre o a la vida de una niña de 7 años.

Seguridad en las salas de justicia: El sistema falló en la protección y control del recinto judicial, permitiendo que Marianne ingresara una pistola Beretta calibre .22 al tercer día del juicio y disparara ocho veces contra el acusado en plena audiencia.

 

 

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