Son muchas preguntas que rodean a un tema tan controvertido como es el de la corrupción, más allá de datos y estadísticas.

En España podemos preguntarnos:

¿Tiene que ver la corrupción con la picaresca del siglo XVI que ha llegado a nuestros días?

El 17 de noviembre de 2013, se publicaba en la edición impresa del periódico gratuito QUE! un artículo titulado “De la picaresca a la corrupción: España frente al espejo” (https://www.que.es/capital/201306171125-picaresca-corrupcion-espana-ante-espejo-cap.html#), en el que se sostenía que: “ Hay autores que tienen claro que la picaresca española ha ido un paso más allá y ha propiciado la corrupción política, como un reflejo del mundo de corruptelas en el que vivimos, según denuncia la catedrática de Filosofía moral y Política de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Victoria Camps. ¿Los políticos reflejan la sociedad que les ha votado?, plantea Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio Americana en España. La mayoría, en cambio, se resiste a meter en el mismo saco picaresca y corrupción. Consideran que la picaresca del siglo XXI sigue siendo esa actuación aprovechada y tramposa a pequeña escala, a nivel individual, que se identifica con la economía sumergida, frente a la corrupción que es esa práctica a gran escala, desde el poder y, siempre, superando la barrera de la legalidad. No pedir factura, no pagar el IVA, realizar desembolsos en negro al fontanero o al empleado de hogar, hacer negocios en la sombra, tener un empleo oculto e incluso, piratear la wifi al vecino es picaresca. Meter la mano en la caja de todos es corrupción.

Pero en lo que coinciden los expertos es en que los ciudadanos no damos el mismo trato a la economía irregular que a la corrupción y en que la percepción ciudadana de ambas varía en función del momento económico”.

¿Existe una corrupción admitida socialmente?

Heidenheimer, en “Political Corruption: Concepts and Contexts” distinguía tres tipos de corrupción: corrupción blanca, gris y negra. Corrupción blanca es la consentida o admitida por la sociedad; corrupción gris es la que unos consienten y otros rechazan; corrupción negra es la que todos rechazan.

En este sentido, la percepción ciudadana de la corrupción se vincula al momento económico y si estallan escándalos políticos en los medios de comunicación (https://elpais.com/politica/2019/11/13/actualidad/1573662668_087752.html).

¿Tiene solución en un país como España donde existe una babélica, burocrática y enredada administración?

Es obvio que una administración como la española facilita a los corruptos la ocultación de sus actividades, por lo que una de las soluciones sería desenredar la maraña administrativa existente, maximizar la transparencia, aumentar los controles mediante políticas claras y eficaces, agravar las penas e impedir beneficios penitenciarios a los condenados por casos de corrupción hasta que no devuelvan el dinero obtenido por sus actividades corruptas, etc.

A nivel mundial, podemos preguntarnos: ¿Es la corrupción un mal endémico mundial?

Lo es y mueve billones de euros en todo el mundo que escapan al control de las autoridades y que pueden llegar incluso a financiar el terrorismo y a organizaciones criminales.

Y no es algo que afecta a terceros, nos afecta en nuestra libertad, nuestra economía y sociedad del bienestar, en nuestra salud, en el medioambiente y en un desarrollo sostenible, en inversiones necesarias para el bien común y un largo etc.

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